CGT Andalucía llama a construir una huelga general por el derecho a la vivienda

La vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento de la clase trabajadora. Alquileres disparados, dificultad para acceder a una vivienda, desahucios y salarios incapaces de seguir el ritmo del coste de la vida han llevado a CGT Andalucía, Ceuta y Melilla a plantear un salto en la movilización: construir una huelga general por la vivienda.

La propuesta aparece recogida en un comunicado del Secretariado Permanente de CGT Andalucía, Ceuta y Melilla, que parte de una idea sencilla: el problema de la vivienda ya no puede separarse de los conflictos laborales.

Pagar el alquiler, afrontar una hipoteca o simplemente reunir el dinero necesario para acceder a una vivienda condiciona cada vez más la vida de quienes dependen de un salario. Para CGT, la movilización que durante los últimos meses ha llevado nuevamente la vivienda a las calles debe trasladarse ahora también a los centros de trabajo.

«La vivienda es un derecho constitucional, no un negocio».

El sindicato denuncia que fondos de inversión, grandes tenedores y otros actores del mercado inmobiliario han convertido una necesidad básica en un instrumento especulativo, mientras una parte creciente de la población trabajadora tiene enormes dificultades para acceder a una vivienda estable.

De las manifestaciones a los centros de trabajo

La propuesta de CGT no consiste únicamente en convocar otra movilización.

El comunicado recoge el mandato surgido del XX Congreso Confederal y plantea avanzar hacia una huelga general de 24 horas por la vivienda si no se producen cambios sustanciales.

Pero la organización insiste en que una movilización de estas características no puede diseñarse únicamente desde las estructuras sindicales.

La estrategia propuesta pasa por llevar primero el debate a empresas y centros de trabajo: hablar de vivienda en las secciones sindicales, en los comités de empresa, en los grupos de trabajadores y trabajadoras y, fundamentalmente, en las asambleas.

El objetivo es conectar la movilización de los barrios con la capacidad de presión de la clase trabajadora organizada dentro de las empresas.

La idea cambia además el enfoque habitual del problema. La vivienda deja de tratarse exclusivamente como una cuestión urbanística o inmobiliaria y pasa a formar parte directamente del conflicto entre salarios y coste de la vida.

Si una parte cada vez mayor del salario termina destinada simplemente a conservar un techo, cualquier incremento salarial puede quedar neutralizado por el aumento de los alquileres y del resto de gastos básicos.

Cinco reivindicaciones para una huelga por la vivienda

CGT plantea cinco reivindicaciones principales alrededor de las que construir la movilización:

  1. Una reducción inmediata del 50 % de los precios del alquiler.
  2. Contratos de alquiler indefinidos y medidas contra el uso del alquiler temporal o por habitaciones cuando se utilice para eludir las garantías de la legislación sobre arrendamientos.
  3. Recuperación y utilización de viviendas vacías en manos de grandes tenedores y fondos de inversión para incorporarlas al parque de vivienda pública y asequible.
  4. Paralización de los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional digna.
  5. Vinculación de los salarios al coste real de la vida, incorporando el precio de la vivienda como uno de los principales elementos que determinan la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora.

Son reivindicaciones de máximos y algunas de ellas supondrían modificaciones profundas de la regulación actual del mercado inmobiliario.

Precisamente por eso CGT plantea que la respuesta debe superar las protestas simbólicas y adquirir capacidad real para intervenir sobre la economía.

Andalucía ante una vivienda cada vez más cara

El diagnóstico de fondo que realiza el comunicado es claro: la vivienda sigue encareciéndose en Andalucía con mucha mayor rapidez de la que pueden asumir numerosos hogares.

El documento denuncia que, en muchas zonas, acceder a una vivienda exige destinar una parte desproporcionada del salario y que la barrera de entrada se agrava con depósitos, avales, comisiones y pagos por adelantado.

Además, CGT señala la reducción de la oferta disponible, el peso del alquiler turístico, las viviendas vacías y la presencia de fondos de inversión como factores que agravan el problema.

Para el sindicato, esta situación no puede seguir presentándose únicamente como un problema de oferta y demanda.

«Si nos niegan el techo, nosotros les paramos la producción»

El comunicado termina trasladando directamente la responsabilidad de construir la movilización a la afiliación, los comités de empresa y las propias plantillas.

CGT no plantea esperar simplemente a que aparezca una fecha en el calendario.

La organización quiere que el debate sobre una posible huelga general por la vivienda comience desde ahora en las asambleas y centros de trabajo:

«Si nos niegan el techo, nosotros les paramos la producción».

La propuesta está encima de la mesa.

Convertir una movilización social por la vivienda en una movilización laboral de ámbito general supondría un salto cualitativo importante. También obligaría a sindicatos, movimientos por la vivienda y organizaciones sociales a encontrar espacios comunes capaces de convertir el enorme malestar existente en una respuesta organizada.

Porque el alquiler se paga con el salario.

Y cuando acceder a una vivienda se convierte en un privilegio, la vivienda deja de ser únicamente un problema inmobiliario para convertirse también en un conflicto de clase.

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